Archivo del Autor: Alicia Miyares

Señales inquietantes desde la izquierda en la defensa de las mujeres

KOLE112 ATENAS (GRECIA), 27/01/2015.- El nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras (3d), camina por delante de algunos de sus nuevos ministros tras la ceremonia en la que el nuevo y reducido gabinete de Gobierno griego prestó juramento de sus cartos ante el presidente de la República de Grecia, Károlos Papulias, un día después que lo hiciera el propio Tsipras, en el palacio presidencial en Atenas, Grecia, hoy, martes 27 de enero de 2015. Tsipras nombró hoy a su nuevo gabinete, que cuenta con solo diez ministerios, cuatro de ellos con competencias múltiples, y el economista Yanis Dragasakis como vicepresidente económico. EFE/Yannis Kolesidis

El análisis político no es fácil, pero me preocupa intensamente el torrente de columnas de opinión que versan sobre política-ficción. Tanto es así, que parecería que los analistas políticos se han reconvertido en casandras, enredadores vocacionales que, pasando de las señales del momento, aventuran lo que ha de suceder. Entiendo que los análisis hipotéticos son más favorables al destino personal que trasegar con el presente: la venta de futuros siempre es rentable. Pero yo, por el contrario, quiero describir las señales del presente que no entiendo.

En clave internacional, no entiendo que una Coalición de Izquierda Radical (Syriza), que en sus estatutos afirma que “luchará por la defensa de los valores de la justicia social, la igualdad y la libertad contra el patriarcado” conciba, sin embargo, que el modo efectivo de combatir el patriarcado sea formar un Gobierno en el que no hay mujer alguna.

Por otra parte, en clave nacional, no entiendo que empoderar a la “gente”, término vago y despolitizado, conlleve desempoderar a las mujeres. Así es que no encuentro palabras adecuadas al contexto para describir este resurgir político de la vuelta al hombre, metamorfoseado en los variados “machos alfa de labia plateada” que pueblan el escenario de la política en España.

No entiendo que se me describa como innovación política la transversalización de la igualdad, tal cual aparece en el programa de Podemos, cuando es una vindicación acuñada en la Conferencia de Beijing del año 1995. Y, ya puestas, tampoco entiendo al PSOE, que hizo bandera del feminismo y de las políticas de igualdad y hoy se refiere a ellas con timidez.

No entiendo que cuando los labias plateadas se refieren a la emergencia social en la que se encuentra la infancia, la juventud, los desahuciados, los desempleados, los pobres…, apenas se mencione que muy posiblemente sea una mujer quien reúna en sí todas y cada una de las causas de la desigualdad y la exclusión.

Por ello, no está de más recordarle a las formaciones políticas de izquierda -de la derecha política nada espero- y a los que, como Podemos, deshojan la margarita de las ideologías, que para combatir el “austericidio” hay que combatir con igual intensidad el “feminicidio real” (la violencia contra las mujeres), el “feminicidio político” (el escaso liderazgo político de las mujeres), el “feminicidio económico” (ausencia de políticas específicas para las mujeres), el “feminicidio de la opinión” (estereotipos sexistas)…… En fin, la lista es larga. Así es que, parafraseando a las feministas de antaño, por el camino “del poco a poco”, del “ahora no es urgente ni prioritario” sólo se llega al valle de nunca jamás. Y en ese nebuloso lugar, el futuro no existe.

Neoliberalismo y Prostitución (video)

 

XI Escuela Rosario de Acuña. 2014

Neoliberalismo y Prostitución

Transgénero neoliberal y prostitución

En la XI escuela de Rosario de Acuña, argumenté que las posiciones favorables a la consideración de la prostitución como un trabajo no se corresponden con planteamientos feministas, sino que responden a otro orden teórico que denomino “Transgénero neoliberal” por estar más cercanos a justificaciones y posicionamientos neoliberales.
El feminismo al politizar “lo personal es político” amplió la agenda política de las mujeres al denunciar la discriminación, la desigualdad y las jerarquías de estatus favorables a los varones. El “transgénero neoliberal, por el contrario, opera con un enfoque sesgado hacia la “identidad de género” y la “subjetividad” en el que no hay espacio para la causa colectiva de la justicia. El giro dado por la teoría “transgénero neoliberal” en el uso de conceptos como “identidad”, “elección”, “subjetividad” y “sexualidad periférica” encaja sin fricción alguna con el avance del neoliberalismo que pretende borrar toda memoria de la igualdad social.

El Congreso de “Demopos”

 

En una librería de viejo se ha encontrado una crónica que cambiará la imagen que teníamos de lo que sucedió en el “Congreso de Demopos” en el siglo XIX. En la crónica se narran los siguientes acontecimientos: “En los días previos al “Congreso de Demopos” una facción desgajada de la corriente principal marxista y liderada por P. Churches y J.C. Purse, llegaron a la pequeña localidad de Sunisdown conscientes del golpe de efecto que iban a dar a las tesis del anciano Marx, ausente por problemas de gota. En su lugar y representando esa corriente principal se hallaban el maduro Mr. Cyao Alar y el joven Goznar. El trabajo previo al congreso era de especial trascendencia pues se debía debatir abiertamente un programa conjunto para dar forma a la incipiente democracia y trascurridas ya con cierto éxito las revoluciones burguesas.

Se sentían animosos, pues parecía evidente que el régimen de 1878 se estaba descomponiendo y el olor a cambio político se respiraba en el ambiente. Pero lo que sucedió a continuación es difícil de narrar para esta cronista. Una vez sentadas las distintas facciones correspondió a J.C Purse el uso de la palabra en primer lugar, quizá por una muestra de cortesía de Mr. Cyao Alar. Purse con ese semblante y voz que aburre un poco intentó animar a los concurrentes con el exordio “es la hora del demos”, pero después de tan vibrante inicio  se puso a leer: “el movimiento 15 M ayudó así decisivamente a introducir en el sentido común de época elementos impugnatorios del orden existente y que señalaban a las élites como responsables del juego de diferencias en el que descansa el pluralismo”. En ese momento las caras de incredulidad no eran sólo la de esta cronista y los murmullos eran bastante audibles: “¿pero qué dice?… ¿la democracia no es pluralidad?… No entiendo si el camarada está haciendo una crítica a las élites o lo contrario…”.

Purse que veía que aquello se le iba de las manos hizo una proclama reconocida por todos a la “identidad de clase” y a las “narrativas ideológicas tradicionales”, pero el desgaste pasional lo llevó a leer de nuevo: “IU, vinculada generacional y culturalmente al orden de 1878*, ha tenido en general –y salvo honrosas excepciones principalmente provenientes de las bases- reacciones tímidas y conservadoras”. Había que estar allí para ver la mirada de toro de la dehesa que Mr. Cyao Alar le dirigió a Purse, no llegó a más el asunto porque una mesa se lo impedía. Por el contrario, el joven Goznar no pudo evitar un sonrisilla y mirada de agradecimiento a Purse pues él era, lógicamente, la “honrosa excepción”. Inmune Purse, continuaba: “Las hipótesis movimientistas y de gran parte de la extrema izquierda, instaladas en un cierto mecanicismo por el que “lo social” ha de preceder a lo “político”, se han demostrado incorrectas para romper la impotencia de la espera y proponer pasos concretos más allá de la movilización.” Y estas fueron sus últimas palabras porque el aullido fue general y entre los pitidos y griterío se distinguían algunas voces airadas muy claramente:” ¡pero de qué vas… somos izquierda nuestra lucha es lo social!”,  “¡ o sea la política a cualquier precio… ¿es eso lo correcto?, ¿este es el nuevo mensaje?! Y una voz más atinada “¿ qué son las hipótesis movimientistas?….”.

 Y la reunión hubiera acabado en ese instante, pero entonces P. Churches  se levantó muy tranquilo. Hizo un ademán con las manos para imponer la paz como si fuera un hombre de iglesia. Ladeó un poco su joven cuerpo y con mucho sosiego trasladó a la audiencia que no habían entendido a su compañero de filas y también leyó, pero notándosele menos: “Seguramente la disyuntiva política estratégica hoy está entre restauración oligárquica o apertura democrático-plebeya, posiblemente en un sentido constituyente”. Ante esta afirmación las sillas se removieron, pero tengo que decir que sólo pude oír al que tenía a mi izquierda preguntarse: “¿Una democracia plebeya?… –y mirándome- ¿pero por qué se va al feudalismo si estamos en tiempos modernos…?

No supe darle contestación alguna. Me encogí de hombros y retomé el hilo de lo que contaba Churches que en ese momento afirmaba: “Esto imposibilita tanto las hipótesis insurreccionales como las de construcción de contrapoderes “por fuera” de la estatalidad”. No pude evitar tener la sensación de que este grupo se enredaba demasiado con “las hipótesis” y los palabros como “insurreccionales” y similares… Al salir del ensimismamiento pude constatar que el joven Churches con acentuada pasión tenía al auditorio pendiente de sus palabras: “porque el momento actual presenta diferentes elementos que constituyen una oportunidad política difícilmente mejorable en un contexto no revolucionario” y aquí estalló de nuevo el griterío, pero de “vivas” y “a por ellos”, etc. Se le jaleaba abiertamente y aprovechando el jaleo me moví a las filas de atrás de la sala, para tener otra visión o recoger otras opiniones que el campo parecía trillado en donde estaba.

No me fue fácil llegar al fondo porque, todo sea dicho, la sala estaba atiborrada. Así que cuando, por fin, me instalé entre dos varones de mediana edad, P. Churches  leía el párrafo más extenso que sin interrupciones era escuchado por un auditorio rendido al orador: “ Esa posición, que nos convierte en un claro referente de la dicotomía “nuevo/viejo” será incompatible con el menor caso de corrupción y es hasta cierto punto difícil de mantener en el tiempo cuando nuestra política no sea sólo de construcción de voluntad de cambio sino que se enrede en la gestión, sus necesarias transacciones y compromisos, en un momento de estrechamiento de la autonomía de las instituciones subnacionales frente  al plan de ajuste”. Silencio en la sala y P. Churches sin aliento. Los dos varones que tan gentilmente me habían hecho un hueco se miraron y para mi asombro hablaron en castellano, idioma que por cuestiones que no vienen al caso entiendo. El más cercano a mi le decía al otro: “A qué viene eso de la corrupción, Pablo… ¿Nos está diciendo  que la corrupción no se puede evitar y que ellos terminaran por caer en ella?”. El susodicho Pablo miró con tristeza infinita a su compañero: “lo peor es la voluntad de engaño y el desprecio que manifiestan a la gestión de lo público. Demasiado para mis oídos…” Y se fueron y yo con ellos cansada de tanto lenguaje masculino y viejuno. Cuando salí a luz del día me pareció haber hecho un viaje al pasado.

Alice Yermais

 *Nota de la compiladora, Alicia Miyares: “En la Crónica aparece la fecha de 1978. Creemos que ha sido un error tipográfico muy común en el siglo XIX, por lo que ha sido corregida la fecha por la compiladora para que el lector/a no se despiste”.

Juan Pablo II en el Congreso de los Diputados

Publicado en El Diario.es el 03/07/2014 (http://www.eldiario.es/zonacritica/Juan-Pablo-II-Congreso-Diputados_6_277582261.html)

En la Cámara Baja se ha dado expresión a un “apostolado y política familiar” que subordina los derechos de las personas, en este caso de las mujeres, a los designios divinos

En 2007 nacía en Santiago de Chile la organización “Acción mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia”, que ahora en 2014 ha “ocupado” el Congreso de los Diputados con el Seminario Internacional por el derecho a la vida. Para explicar esta cesión de un espacio institucional últimamente “vallado” a vindicaciones políticas, conviene una somera explicación de quiénes son y cuál es el origen de esta asociación que de modo tan vertiginoso ha trascendido fronteras y asentado sus reales en el centro de la toma de decisiones políticas. Y no sólo en España, por cierto.

Pertenecen a Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia, un nutrido grupos de representantes políticos –procedentes de Latinoamérica, España, Estados Unidos, Portugal, Italia, Gran Bretaña y Francia, entre otros países– unidos en torno a un discurso que tiene por objetivos analizar estrategias y compartir experiencias para impedir reformas legales que avalen la despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

¿De dónde les nace a estos parlamentarios esta vocación “antielección” centrada sólo en dos puntos? Su adhesión a tan limitada agenda, negación de derechos, no está inspirada en el hecho de ser mayoritariamente políticos conservadores, sino por compartir profundas convicciones religiosas, siendo la religión católica la mayormente representada. Los católicos –cuya religión es la más representada de esta organización– funcionan a todo efecto no como un cuerpo político, sino como un cuerpo eclesiástico en sintonía con las tesis vaticanas defendidas por el Papa Juan Pablo II. A la asociación “Acción Mundial de parlamentarios por la vida y la familia” se les podría definir como un auténtico “apostolado familiar” que “tienen como finalidad el bien humano y cristiano de la familia”.

Muchas de las afirmaciones vertidas por los integrantes católicos de esta asociación siguen fielmente lo expresado por Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica “Familiaris Consortio”. En este documento, el expontífice hace un llamamiento a los católicos del mundo para que se erijan en defensores de la familia y de la vida, entendiendo por familia “la alianza esponsal que se establece entre el hombre y la mujer” cuyo fin es la procreación, y por vida aquella que se produce en el instante mismo de la concepción hasta que sobrevenga la muerte natural. En este texto papal se describe cómo han de actuar políticamente la Iglesia y las familias cristianas para contrarrestar la toma de decisiones políticas en la extensión de derechos sexuales y reproductivos: abogaba Juan Pablo II por la intervención política de los católicos cuya “misión debe ponerse al servicio de la edificación de la Iglesia y de la construcción del Reino de Dios en la historia”.

Para tan alto cometido, Juan Pablo II planteó la necesidad de promover el asociacionismo internacional entre organizaciones de familias y laicos especializados con la finalidad “de formar las conciencias según los valores cristianos y no según los criterios de la opinión pública”. No dudó tampoco el expontífice a la hora de afirmar la prevalencia de la familia cristiana sobre los Estados en la resolución de los conflictos que pudieran producirse por legislaciones que atentaran contra la doctrina cristiana: “La familia, según los planes de Dios, es célula básica de la sociedad, sujeto de derechos y deberes antes que el Estado. […] Por esto la Iglesia defiende abierta y vigorosamente los derechos de la familia contra las usurpaciones intolerables de la sociedad y del Estado”.

Para Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia, alineada con estas posiciones vaticanas, es rechazable todo proyecto de ley que acepte o suponga cualquier tipo de práctica abortiva, eutanásica, o que manipule la vida humana. En el ideario de esta organización, los cauces democráticos no existen si afectan a estas cuestiones. Son temas innegociables. Así pues, en el Congreso de los Diputados se ha dado expresión a un “apostolado y política familiar” que se resiste a aceptar la pluralidad en los modos de vida y que, por lo tanto, subordina los derechos de las personas, en este caso de las mujeres, a los designios divinos.

La tentación de la casilla cero

Alicia Miyares

Publicado en Infolibre junio de 2014

Cuando la democracia comienza a perfilarse en la última mitad del siglo XIX como la forma de gobierno posible y deseable, tres serán  las teorías políticas que contribuirán a su cimiento ideológico: el liberalismo, el socialismo (entiéndase éste con todos los matices) y el feminismo. Qué modelo de sociedad es el más deseable, cuáles han de ser las condiciones mínimas para garantizar la autonomía de las personas, qué tipo de estado es el más eficaz para resolver los problemas de la ciudadanía, fueron y siguen siendo cuestiones inherentes a la propia democracia y las diferentes, y en muchos casos antagónicas,  respuestas estuvieron y están determinadas por la teoría política a la que se recurra.

La cohabitación de las distintas ideologías en el escenario democrático no ha sido fácil, pero lo que distingue a la democracia de otras formas de gobierno como dictaduras, teocracias, etc. es que es la forma de gobierno que da cauce al desacuerdo, garantizando, a su vez, la convivencia pacífica de ideologías enfrentadas. En esta pugna ideológica le correspondió al feminismo la peor parte, puesto que en el decurso histórico ha sido considerada una teoría política, indeseada, inmoral y antinatural por el pensamiento conservador y ha sido incomprendida o “aparcada” por el pensamiento político de izquierdas. Muchas han sido las razones por las cuales al feminismo se le desprecia o ignora, pero me limitaré a indicar las claramente ideológicas.

El pensamiento conservador desde Locke a nuestros días siempre ha utilizado la idea de la Familia como metáfora política, por la cual se concibe el Estado  como una gran familia: en ambas instituciones “la natural-tradicional” y la “publica-imaginaria” ha de haber una última autoridad que “por costumbre” (expresión de Locke) reposa en el varón. Así pues,  la irrupción del discurso feminista que subvierte el “orden natural” del mundo, que cuestiona la idea de una “familia natural” jerarquizada, que afirma el igual derecho a la autoridad de mujeres y varones y que reniega de la existencia de roles diferenciados le ha de parecer al conservadurismo político una seria y repugnante amenaza a sus posiciones políticas. Ello no está reñido con que en nuestros días, sean muchas las mujeres que ostenten representatividad en la esfera de lo público-político siempre y cuando el sustrato ideológico no se cuestione.

Por otra parte, contradictoria ha sido la relación del feminismo con el pensamiento político de izquierdas, ya que ambas teorías políticas desde su origen vincularon la idea de justicia social con igualdad. Sin embargo, en el pensamiento político de izquierdas se dio una especial relevancia a los conceptos de “clase social” y  “explotación”, afirmando con ello que combatir la desigualdad dependía de la aplicación de políticas equitativas de distribución de la riqueza. El feminismo, por su parte, a este planteamiento le añadiría un matiz de hondo calado al señalar que la desigualdad no residía únicamente en desigualdades materiales, sino también en desigualdades normativas y culturales para las que la aplicación de criterios distributivos eran claramente insuficientes: la desigualdad no era sólo explotación y carencia de oportunidades, sino también todos los rasgos de opresión que se confabulaban en torno a la categoría “sexo” y que afectaban a las mujeres por el hecho de ser mujeres: subordinación, carencia de poder, marginación, violencia e imperialismo cultural (androcentrismo). Ahora bien, este matiz feminista fue y sigue produciendo resistencias a su aceptación: en el binomio mujer-varón que las mujeres representen al proletariado  y los varones a la burguesía, en feliz expresión de Engels, no parece implicar contradicción alguna para afamados izquierdistas. La no aceptación del feminismo o la resistencia a sus vindicaciones sólo puede responder a la creencia, aunque no se haga pública, de que realmente hay un “orden natural” de los sexos.

Pese a estos antecedentes históricos y  resistencias actuales, el feminismo y las corrientes políticas de izquierda estaban llamadas a entenderse y limar las desconfianzas. Este tender puentes comenzó en el último tercio del siglo XX y en muy buena medida contribuyó a ello, en las sociedades democráticas, el afianzamiento del modelo de sociedad basado en el “Estado de bienestar”: la idea de mejorar, completar y consolidar ese modelo social llevará al cruce de caminos entre el feminismo y la socialdemocracia. Surgió de todo ello una agenda política nada desdeñable por lo que sería inadecuado tildarla de “intraagenda” feminista: el feminismo no opera como un lobby o grupo de interés. Su agenda política es una agenda colectiva, puesto que el feminismo al promover cambios en los modos de vida de las mujeres indefectiblemente promueve cambios en los modos de vida de los varones.

En el caso de España, por ejemplo, la agenda política feminista fue llevada a término, en algunos de sus puntos, por el último gobierno socialista. Se legisló en materia de derechos sexuales y reproductivos, en violencia de género, en la necesaria representatividad de las mujeres, en el reconocimiento de las tareas de cuidado,  en cambios en los contenidos curriculares en el aula, en mecanismos preferenciales de acceso de las mujeres al empleo etc., pero a la par no se articularon los suficientes diques de contención a la reacción que día a día   en los púlpitos, en sectores o administraciones educativas, en instituciones académicas y en medios de comunicación lograron generar un estado de opinión en contra sin precedentes.  El objetivo del pensamiento reactivo conservador se centró básicamente en instalar en la opinión pública que un grupo de interés, las feministas, pretendía imponer una agenda indeseada. Se importó de los grupos “neocon” estadounidenses el uso del  término “feminazi” para criticar a los colectivos de mujeres feministas. La campaña de descrédito de aquellos años ha llegado a nuestros días traducida en dos versiones: impunidad o desconfianza.

Así por ejemplo, el conservadurismo político está operando con total impunidad para desbaratar todo lo que tenga que ver con políticas de igualdad y con cambios normativos y culturales, confiados además en que no es esperable una campaña mediática y crítica de proporciones parecidas a las sufridas por el gobierno socialista. El pensamiento político conservador tiene como objetivo situar al feminismo, de nuevo, en la casilla cero. Por otra parte, en algunos sectores de izquierda  o de la nueva izquierda emergente se ha instalado la desconfianza. A ellos se debe la expresión “feminismo institucional” con evidentes connotaciones peyorativas para designar lo llevado a cabo por las feministas socialistas, feministas de otros partidos políticos y las organizaciones de mujeres. La expresión “Feminismo institucional” es de todo punto inadecuada por inexacta pues si pudiéramos remitirnos a una institucionalidad feminista no sería tan fácil alterar lo alcanzado en términos legislativos en materia de igualdad. Parece, por lo tanto, anidar en algunos sectores de la izquierda política la tentación de volver de nuevo a la casilla cero, en la creencia que desde esa posición originaria se podrán hacer las cosas de otra manera y mejor.

Ante esta situación corresponde al feminismo y a las feministas sobrevolar  la polaridad en la que parecen haberse instalado los partidos políticos. Si bien muchas feministas nos identificamos también con unos u otros partidos políticos, siempre hemos operado con la idea de la igualdad como reconocimiento lo que nos ha permitido no caer en la estrechez de miras del “y tú más”. Nada sería más desastroso para el feminismo que incurriera en la enfermedad que lastra a los partidos políticos, incluidos  los de nuevo cuño, las valoraciones alicortas y los juicios cínicos o cicateros. El feminismo tiene el suficiente camino andado para iluminar una democracia más plena.

 

¡Pacto ya por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en la unión europea!

Leo en el periódico El País: “El alemán Martin Schulz, ha dado este jueves un apoyo sin fisuras al líder conservador, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, para lograr la silla más preciada de Bruselas: la presidencia de la Comisión Europea. Schulz pone únicamente dos condiciones a ese respaldo. Por un lado, que el programa de Juncker para los próximos cinco años haga concesiones al centroizquierda e incluya «asuntos relacionados con la justicia social, la reducción de desigualdades,
estímulos a favor del crecimiento y el empleo y fórmulas para que el crédito vuelva a fluir»”.
Bien hasta aquí la cita. Me preocupa de esta noticia el uso de los términos “concesiones” y “asuntos”. Por seguir el hilo de la noticia, “la justicia social”, “la reducción de las desigualdades” ni han sido “concesiones” ni, por supuesto, son meros “asuntos”, sino que son los pilares en torno a los cuales la izquierda se ha vertebrado y por los que ha luchado. Así pues, los términos de la negociación no pueden ser tan vagos, ni tan concesivos. Me explico con un ejemplo: no puede haber justicia social sin justicia sexual. Así que una exigencia concreta de la socialdemocracia en su negociación con el Partido Popular Europeo debería centrarse en no aceptar en el seno de la Unión ninguna regresión legislativa en materia de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Corresponde, por lo tanto, al Partido Popular Europeo (PPE) aceptar los términos de esa negociación y consecuentemente exigir la retirada, en el caso de España, del proyecto de Ley de Gallardón . Si hemos de creer que la Unión Europea es una unión no sólo económica, sino también política no puede haber una Europa de dos velocidades en materia de Derechos y Libertades.

Entrevista a Alicia Miyares sobre educación

«En una societat de creients, els ciutadans no hi existeixen»

Alicia Miyares (Les Arriondes, 1963) és doctora en filosofia i professora de filosofia d’ensenyament secundari. Ha estat cap del Gabinet de la Conselleria d’Educació i Cultura del Govern d’Astúries, consellera tècnica de la Unitat d’Igualtat «Mujer y Ciencia» del Ministeri d’Educació i Ciència, integrant del Consell Rector de l’Instituto Asturiano de la Mujer i ha ocupat la secretaria de la Asociación Española de Filosofía María Zambrano. Els seus treballs d’investigació els ha dedicat principalment a la repercussió dels aspectes socials, polítics i morals del segle XIX en la història del feminisme i al feminisme com a filosofia política. És autora de les obres Nietzsche o la edad de la comparación i Democracia feminista, i ha participat en diverses obres col•lectives. Al blog La Caverna. (aliciamiyares.com) podeu seguir la seua opinió i reflexió sobre diversos temes com ara el feminisme, l’educació o la religió. Miyares impartí el passat 29 de gener la conferència central de la XVIII Jornada d’Informació als Orientadors que organitzà el Servei d’Informació i Dinamització de la Universitat de València (Sedi), l’editor de FUTURA.

Juan Manuel Játiva | Fotografies: Miguel Lorenzo

En la vostra conferència us heu referit al desistiment de l’Estat quant a l’educació. No us espanta, això?

A mi m’espanta el canvi de model i enfocament de l’educació actualment en marxa. Es tracta d’un enfocament dirigit al rendiment econòmic i empresarial, en el qual el que es vol dels alumnes en el futur és poder disposar de màquines utilitàries per al treball. No és un fenomen sol espanyol, sinó internacional i comporta un cost alt en la qualitat de la democràcia.

Tal com ho plantegeu és un corrent profund. Quines possibilitats hi ha de canviar-lo?

Cal prendre consciència ja de com s’estan formant els alumnes. Em preocupa que no prenguem nota del fenomen i no intentem canviar-ne la direcció fins que dins de deu o quinze anys ensopegarem amb els conflictes socials que produirà una educació orientada exclusivament al rendiment econòmic.

Quin tipus de conflictes?

Si tu eduques la gent per al bé i l’èxit propis, sense donar-li valors de referència comuns, allò que caurà serà la democràcia mateixa i allò que sosté la democràcia, és a dir, la idea del bé comú, de pluralitat, de tots els valors que coneixem des de temps antics. Quant de temps tardarà a cristal•litzar la idea que drets com l’educació, la sanitat, tots els assoliments socials no són drets, sinó beneficis? Jo ja he sentit expressar-se així alguns dels nostres polítics, com en aquests països econòmicament reeixits amb uns valors que no són en absolut democràtics, i als quals ens estem apropant. Sense referents, si la gent no sent parlar de drets ni de valors en l’ensenyament formal, hi haurà un nivell d’acceptació cívica de la idea que hem de sacrificar-nos i renunciar als nostres drets.

Però se segueix parlant d’educació en valors.

Es pot parlar de valors en el discurs polític al mateix temps que es desvaloritzen aquestes matèries que tenen a veure amb els valors, amb el ciment social. Si prospera alhora la idea de formar els treballadors reeixits i flexibles que la societat necessita, es produeix l’aliança perfecta per a aconseguir una acceptació de la idea que la vida és així.

Podeu posar-ne un exemple?

N’hi ha un d’evident. És el suposat conflicte entre religió i ètica quan et plantegen triar-ne una o l’altra. Comence a pensar que el manteniment de la religió en el nostre sistema educatiu ofereix la millor excusa per a no educar els ciutadans en valors comuns.

Insistisc que els defensors d’aquesta opció també parlen de valors.

És clar, però no és el mateix creients que ciutadans. Si poses al mateix nivell (la qual cosa és una aberració, des del meu punt de vista) les creences (que en bona mesura estan sostingudes pels costums), les tradicions…, i els valors polítics que cimenten la democràcia, com ara la llibertat, la igualtat, la tolerància o la solidaritat, estàs dient que són el mateix, i no ho són pas. La religió forma creients mentre que els valors com la llibertat o la igualtat formen ciutadans. Dit d’una altra manera, en una democràcia consolidada els creients són possibles; en una societat de creients, els ciutadans no hi existeixen.

Quan es critica la Llei Orgànica per a la Millora de la Qualitat Educativa (LOMQUE) per la posició de la religió en el text legal, se sol argumentar que això és solament una petita part, com si fóra una qüestió menor. Què us sembla?

No és una qüestió menor, el que passa és que ens quedem en la polèmica i no en el seu significat últim, perquè no construeixes la mateixa societat amb les creences religioses que amb els valors democràtics.

Quan parleu de desnaturalitzar assignatures, us referiu solament a l’ètica?

No, em referia a algunes més, a tot el que en diem humanitats. En veiem un exemple fantàstic en els informes internacionals –PISA n’és un– que solament avaluen assignatures instrumentals, com ara llengua, matemàtiques i una mica de ciències naturals. Per què ho fan? Perquè són matèries neutres, no impliquen cap compromís amb els valors. Per ser internacionals i estandarditzades no pregunten res sobre humanitats, perquè en aquestes sí entra ja el conflicte de valors.

Podríem fer una prova estandarditzada a nivell internacional sobre història?

En absolut. Una de les bones experiències de l’aula, quan en tens una com la meua, absolutament intercultural (al meu institut hi ha alumnes de vint-i-nou nacionalitats), i tu ensenyes filosofia, és que t’adones –sobretot amb la població musulmana– de la cura que cal tenir perquè ningú no se senta lesionat. Ens hem acostumat a tractar la història des del punt de vista de la nació on estàs. El pes de les assignatures instrumentals ve del fet que la instrumentalització no compromet els països. Amb elles no hi ha dissens, no hi ha polèmiques. Que dos i dos són quatre és una cosa universalment acceptada, però hi ha molts països, en canvi, que participen en aquestes proves i que no accepten els mínims valors democràtics.

Alguns d’aquests països estan per davant de molts països europeus en les proves PISA.

És clar. Però no són envejables quant a qualitat de vida i qualitat democràtica. Els he de posar com a referents sense tenir això en compte?

El fet és que quan jutgem els països pels seus mèrits educatius, abstraiem aquestes manques i hi ha un consens social a pensar que som bons o dolents en educació segons l’ordre en què PISA ens situa per les nostres habilitats matemàtiques o lingüístiques.

Però això cal dissoldre-ho com un terròs de sucre. A mi no em serveix de res que un país que no està en democràcia vaja per davant de nosaltres en matèries instrumentals, perquè a la seua població potser no li donen els registres educatius de valors per a ser uns ciutadans crítics amb capacitat per a denunciar les injustícies.

Han posat medalles a cap país per educar en valors uns ciutadans crítics?

Tal vegada no, però als qui em diuen com estem de malament, els conteste: Voleu anar a viure a Xina acceptant-ne el model social al complet? Aquesta és la pregunta. Japó i Corea del Sud hi van per davant, però voleu aquest model de vida? Voleu aquest nivell d’acceptació de la població, no qüestionar críticament el que esdevé? Aquesta és la pregunta rellevant ara mateix.

Considereu que l’informe PISA està sacralitzat?

Sí, perquè en el fons PISA ve estupendament per a un enfocament educatiu dirigit al rendiment econòmic, que és el que està en auge ara. Els qui eixiran malparats d’aquest canvi de model no solament seran els alumnes, sinó també la democràcia en si com a sistema de govern.

Tenint en compte la magnitud d’aquest enfocament, macroeconòmic i macropolític, el fet d’esgrimir com un dels valors importants la capacitat d’elecció de centre dels pares, és una qüestió menor o no?

No és menor. Forma part d’aquest camí cap a la idea del bé propi, la comunitat d’afectes. Tot el qui està dins de la comunitat d’afectes està bé. En canvi, em desentenc del bé comú i del compromís amb altres formes de vida i altres sistemes de creences. No és una qüestió baladí.

Ja no seria tant pel meu propi bé com pel bé dels meus, no?

Sí, els meus, el meu àmbit. És a dir, si tinc una creença religiosa determinada, aquesta família és l’àmbit dels meus. Sembla un assumpte escabrós quan el denuncies, però és així.

En tot cas, quan es planteja l’argument de la llibertat d’elecció, és difícil de contestar perquè esgrimeix un valor tan democràtic com la llibertat. Què hi dieu com a especialista en filosofia?

Caldria anar als nostres filòsofs contractualistes del segle XVII i XVIII, que van teixir teòricament la renúncia a banda de la llibertat. En el fons, nosaltres cedim sempre part de la nostra llibertat. Qualsevol llei, qualsevol norma és una cessió de part de la nostra llibertat, natural, pròpia, perquè en aquesta cessió el que assegurem és la convivència pacífica. L’acceptació de les regles democràtiques significa això. En el cas de l’escola a penes se sent contestació a la llibertat d’elecció perquè l’elecció s’ha convertit en l’excusa per a acceptar qualsevol manera de vida o comportament. I és terrible.

Sou professora d’institut. Què poden fer els professors, si és que volen, per evitar que aquest model educatiu orientat al rendiment econòmic es consolide?

En aquest moment, els professors estan sent instrumentalitzats de tal manera que ni tan sols la seua titulació els preserva en l’àmbit educatiu. La llei diu específicament que el professor pot ensenyar en secundària, però no en els cursos inicials de secundària, que en principi estaven previstos per als mestres. No creieu que per tenir una titulació, filosofia en el meu cas, ensenyareu solament filosofia i afins: ensenyareu el que jo considere que necessite de vós. Perquè hi ha retallades. Jo estic ensenyant en primer de l’ESO per primera vegada i no tinc les eines ni la didàctica, ni la metodologia per a fer-ho.

I això us ha passat abans de la LOMQUE?

Hi ha comunitats que s’han anticipat anys a la LOMQUE. Una d’elles és la de Madrid: quant a augment de ràtios, disponibilitat dels professors, no contractació de professors i fins i tot quant a la contractació de professors externs. En aquest moment s’estan contractant docents que ni tan sols tenen la titulació universitària. Sempre hi ha una excusa, ací ho coneixereu amb l’excusa del multilingüisme.

Si aquest desistiment de funcions de l’Estat en l’educació i aquest corrent enfocat al rendiment econòmic és un corrent profund internacional, serveix d’alguna cosa un canvi de govern per a corregir-lo?

Honestament, crec que amb un canvi de govern algunes de les coses que apareixen en la LOMQUE tornarien al seu curs original. Em referisc, per exemple, a la trajectòria de l’alumne. Crec que tornaríem una altra vegada als itineraris tal com estan en aquest moment. Quant a altres coses, tinc ja els meus dubtes. Però cal evitar una segregació tan primerenca i amb unes eines que potser no són les millors. És a dir, el nou model segrega als primers anys de l’educació perquè aquest alumne no té els resultats adequats en una cosa tan concreta com pot ser l’àmbit logicomatemàtic o el lingüístic. I cal dir ben alt que aquest no pot ser l’únic criteri, que hi ha moltes més habilitats en aquesta vida. Hi ha vuit intel•ligències diferents i hi ha molts talents personals.

En la vostra conferència heu fet entendre que hi ha talents sobrevalorats.

El talent és un concepte polisèmic. El sentit que se li dóna ara, en la normativa actual, és el d’una espècie de disposició natural. Quan et diuen que no tots naixen amb el mateix talent, t’estan dient que uns naixen amb més i uns altres tenen menys. Per als primers dissenye un itinerari a partir dels 16 anys: a batxillerat o a la formació professional; i per als que en tenen menys dissenye un altre itinerari que comença abans, a més, i que va a un altre camí, que és un camí cec, una FP bàsica que encara no se sap ben bé què serà, i n’eixiran sense titulació. No puc acceptar que es dividisca la societat a partir dels 11 o els 12 anys sense tenir en compte tots els talents que té l’ésser humà i sense considerar que aquests resultats depenen en bona mesura d’un entorn socioeconòmic molt desfavorable. En compte d’intentar compensar aquest entorn, el que farà l’ensenyament és reforçar-lo, condemnar els alumnes a ser adults en un entorn socioeconòmic. Això és inacceptable, perquè l’educació és l’única eina que tenim de mobilitat social. No n’hi ha cap altra.

 

 

Hostilidad y Arrogancia

Publicado en Infolibre, blog “Autonomía e Igualdad”

Hostilidad y Arrogancia

 Alicia Miyares

“Por qué” es un tipo de pregunta que nos ayuda a desarrollar nuestra comprensión. A menudo también revela problemas que podíamos no haber percibido o en los que de otra manera no habríamos reparado. Sucede también que a quién se le plantea un sencillo “por qué” suele responder a la defensiva, recurriendo para ello a la hostilidad y la arrogancia, a partes iguales. La hostilidad se utiliza como medio esquivo para no desvelar las verdaderas motivaciones o creencias, que suelen discurrir por la adhesión a patrones socialmente punitivos; la arrogancia, por el contrario, refleja una pauta de comportamiento que consiste en rebajar las expectativas de los demás como modo de demostrar la propia competencia y superioridad. La hostilidad y la arrogancia son recursos potencialmente destructivos.

 

Traslademos la cuestión del “por qué” a la toma de decisiones políticas en una democracia. Es el tipo de pregunta esencialmente básica que  contribuye a evitar la tiranía, garantizar derechos esenciales, promover la libertad general, lograr la autodeterminación y autonomía moral, perseverar en el desarrollo humano, consolidar la igualdad política y, en definitiva, abrir la puerta a la convivencia pacífica y la prosperidad. En democracia formular un simple “por qué” ayuda a sortear el gobierno de autócratas crueles y cínicos. Cuando ante una decisión política se plantea un “por qué”  tan sustancialmente democrático y se responde a la defensiva, recurriendo ora a la hostilidad, ora a la arrogancia se infringe un daño a la propia democracia: bien porque el interpelado pretenda ocultar  que considera, por ejemplo, la “libertad general” o la “autonomía moral de las personas” más bien fines nocivos que deseables; bien porque considere que garantizar los “derechos esenciales” o consolidar la “igualdad política” restringe su propia “autodeterminación” o interés que no transita precisamente por la búsqueda del “bien común”. Quien así obra, en cualquier caso,  pone en cuestión la condición empíricamente necesaria para que exista la democracia, por ser ésta, a diferencia de otras formas de gobierno, un  sistema de derechos.

 

Tomemos ahora  un ejemplo concreto: el anteproyecto de ley de nombre inefable, “Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada“. La perplejidad que ha producido este “borrador metafísico” es de todas y todos conocidos. Quien más quien menos se habrá preguntado: ¿Por qué un gobierno se enfrenta a la libertad y autonomía moral de las mujeres? ¿Por qué un gobierno se empecina en ir contra una sociedad mayoritariamente laica o secularizada? ¿Por qué un gobierno desoye la autorizada voz de los profesionales de la salud? ¿Por qué un gobierno pretende acallar las voces críticas en el seno de su propio partido? ¿Por qué un gobierno en la toma de decisiones se decanta por la trifulca y la polémica antes que por el diálogo y el consenso? ¿Por  qué un gobierno propone un marco legislativo contrario a las normas europeas?

 

Y a lo mejor las respuestas han de ser sucintas. Pudiera ser que el gobierno fuera hostil a la libertad de las mujeres y por ello, en una muestra de arrogancia, no quiera perseverar en ninguna acción política o marco legal que consolide la autodeterminación y autonomía moral de las mujeres. Cuando el ministro de justicia, por ejemplo,  nos informa de qué es ser “una mujer auténtica” está recurriendo a la hostilidad en su presentación socialmente aceptada, la misoginia galante; cuando la misma persona, antepone un concepto tan metafísico como “el concebido” a la capacidad de decidir de las mujeres incurre en una “falacia naturalista” -creer que lo “bueno” es lo “natural”- y además sufre “el síndrome del Arcángel San Gabriel”. Tanto la aceptación totalizante de la falacia naturalista sin tomar en consideración los diferentes estados evolutivos del embrión, como creerse el mensajero de Dios, anunciando la buena nueva  a todas las españolas y no sólo a María, son inequívocas muestras de arrogancia.

A vueltas con la educación segregada

Gracias a un comentario de Amelia Valcarcel traigo este breve comentario que escribí para Fundación Mujeres. La defensa de la segregación en la aulas obedece a un miedo: el miedo surge de la posición aventajada de las niñas y las mujeres en el aula. La educación tiene una dimensión objetiva que es la formación alcanzada y es incontestable que las mujeres presentan hoy mayor formación que los varones. Esa mayor formación a la larga desencadena o debería desencadenar unas expectativas de vida que realmente pongan en entredicho modelos de vida y de familias altamente estereotipadas en función del sexo.
Curiosamente los defensores de la educación segregada nunca mencionan que esa ventaja formativa de las mujeres, se produce, sin embargo, en un contexto desfavorable para ellas. La ventaja formativa de las mujeres se produce en un contexto académico absolutamente androcéntrico. Y pese a ello obtienen mejores resultados. La solución a la diferencia formativa de niñas y niños, mujeres y varones no parece residir en una educación segregada, pues ya reciben una formación absolutamente segregada y favorable a los varones, sino en erradicar precisamente el androcentrismo o generalización de la perspectiva masculina en nuestros centros de enseñanza. Quiza la respuesta esté en romper estereotipos y no en segregar.