La “Parusía” del PP

La Parusía, para la mayoría de los cristianos, es el acontecimiento, esperado al final de la historia, de la Segunda Venida de Cristo a la tierra, cuando se manifieste gloriosamente.

En 1 Tesalonicenses 4:17, Pablo dice “…seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire…”. Esta afirmación apunta a que la segunda venida de Jesucristo será en las nubes, y que Cristo no pondrá pie sobre tierra cuando él venga por los suyos…

Comprendo muy bien que no debería mezclar lo sagrado y lo político, pero no puedo resistirme a la comparación para explicar cómo se ha fraguado y posteriormente trasladado a la ciudadanía la victoria del PP. Toda Parusía que se precie recurre al lenguaje emocional convirtiendo en irrelevante la apelación a los argumentos (“ la insidiosa razón”).

Para promover “actos de Fe” tan masivos, en donde las personas se aprestan “felices como corderos” al fin del mundo, es imprescindible la tarea previa de los milenaristas. Para los milenaristas, el presente es Caos y hay que derrotarlo. Los milenaristas anuncian la llegada de quien derrotará al mal y será el vencedor del  Anticristo.

Al igual que en el siglo XII, los “milenaristas pepéridos” han  erosionado el presente, descalificándolo: en el presente hay incuria, incompetencia, insidia, ignorancia, ineficacia, improvisación, insuficiencia, intriga, incapacidad, inexperiencia, etc.. Es imprescindible el recurso a la atribución por vía negativa del momento actual ya que el profeta verdadero salvará al mundo, en el caso que nos ocupa a España, de ese destino negativo al que lo condujo un “falso profeta”.

¿Y cómo, me dirán, se distingue un profeta  verdadero de uno falso? Sencillo y simple: los verdaderos profetas utilizan un lenguaje críptico que deja inerte la razón y aviva la emoción. Cuanto más en suspenso quede la vía racional y más se promuevan las adhesiones primarias, más certezas nos son dadas de que nos hallamos ante el profeta anunciado. El profeta Mariano, -el verdadero, el esperado- así se nos revelaba: “haré las cosas como Dios manda”.

Y se pueden preguntar ¿y cambian mucho las cosas si las manda Dios? ¡Ya lo creo que si cambian! Sólo llevamos una semana de santo advenimiento y ya el problema de España no es debido a España y sus pésimos gobernantes, sino a Europa y el BCE. A una semana de la “venida gloriosa”, España no actúa por imposición de Alemania, sino en cooperación y coordinación con Merkel. Después de siete días del “nuevo amanecer” el milenarismo ha sido sustituido por un coro de ángeles que entona la buena nueva: “por encima de las legalidades y las formas están los mercados” (Serafín Arias Cañete). Y sí, algo hay de verdad en todo ello, como decía Pablo en Tesalonicenses, el “vencedor del mal” sigue en las nubes y aún  no ha puesto el pie sobre la tierra.

 

 

 

 

 

 

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