Misoginia y Reacción

 

al myALICIA MIYARES. Corresponde al feminismo, como teoría política que es, la denuncia de este retroceso: cuando se ciegan los derechos de las mujeres, retrocede la ciudadanía en su conjunto

La adhesión a la democracia radica en el hecho de ser el sistema de gobierno que con mayor eficacia lucha contra la injusticia social y mejor garantiza la distribución equitativa de la riqueza, pero además corresponde a las democracias avanzadas el reconocimiento y consolidación de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, sexuales y culturales. La calidad de una democracia se mide por la consolidación de los derechos de la ciudadanía. Sin embargo, a día de hoy este ideal está totalmente amenazado.

En tiempos de crisis todo es maleable y susceptible de ser remodelado. La propia democracia se resiente en un contexto de crisis económica porque la ciudadanía tiene la percepción de que la crisis económica ha derivado en una crisis social y política. La deriva se debe al abandono en el que han caído los principios de igualdad, libertad y justicia como valores rectores de la cohesión social. El abandono de políticas públicas cuyo referente sea la igualdad, las limitaciones impuestas al uso y disfrute de nuestros derechos y la sustitución del paradigma de la justicia social por un sentido de justicia coercitivo y punitivo, terminan por afectar a los grupos sociales más vulnerables o a colectivos que, apenas en fecha muy reciente, han logrado adquirir cierta posición de equiparación social.

La crisis económica ha servido de pretexto para desposeer a la democracia de su fuerza, la defensa de las mayorías y también de su eficacia, el bien común. En el contexto actual, en el que las decisiones dimanan de autoridades transnacionales poco representativas y en las que la racionalidad económica parece anteponerse a cualquier tipo de consideración social, la democracia se convierte en un sistema político excesivamente formal. Si además discursivamente el ideal de igualdad es suplantado por el de sacrificio, el de libertad por el de orden y el de justicia por el de autoridad, las víctimas serán legión. Los valores arcaizantes de “sacrificio”, “orden” y “autoridad”, muy del gusto de la ideología política conservadora, no sólo contribuyen a infantilizar a la población en su conjunto, sino que tienden a resituar a los distintos grupos sociales o colectivos en posiciones culturales y valorativas pre-democráticas.

Nada de todo ello se produce de manera casual o inconsciente, sino que, por el contrario, el retorno a las “esencias” obedece a una “estrategia de contención democrática”: si, por ejemplo, estamos abrumados por la pérdida de poder adquisitivo no demandaremos calidad en los servicios e incluso algunas personas aceptarán que guarden entre ellas relación de causa-efecto. Pero para que se produzca por parte de la ciudadanía una relativa aceptación de este nuevo modelo de “contención democrática”, los gobiernos, sobre todo los de ideología conservadora, tienden a centrarse en refrenar las expectativas de determinados grupos sociales, siendo el de las mujeres uno de ellos.

 

Los medios utilizados para diferir las expectativas de las mujeres son la misoginia y la reacción política

 

La “contención democrática” ejercida sobre las mujeres cumple una doble función: no sólo lastra la consolidación de los derechos de igualdad y libertad de las mujeres, sino que además orienta a la ciudadanía en su conjunto hacia la asunción de valores más tradicionales. Los medios utilizados para diferir las expectativas de las mujeres son la misoginia y la reacción política.

Culturalmente, el universo misógino representa un contravalor a los valores de igualdad y reconocimiento. Por misoginia entendemos la aversión u odio a las mujeres que consiste en despreciar a la mujer como sexo. La misoginia puede revelar una tendencia ideológica retrógrada. Pero también puede estar asociada a un sentimiento generalizado de desprecio: la aversión a las mujeres suele ser en algunos casos un síntoma de misantropía. Misoginia y misantropía se dan la mano para invalidar las políticas de reconocimiento, para negar mecanismos de inclusión, para denostar lo “políticamente correcto”, para convertir a la democracia en un sistema político cínico y formal donde “mandan los que tienen que mandar”. La misoginia tiene como único paradigma posible el elitismo.

El canal de transmisión de la misoginia es la recurrencia constante a los estereotipos, a las percepciones o creencias de que los sexos son fundamentalmente diferentes. Hoy en día, la misoginia se desparrama más allá de las columnas de opinión, donde había logrado sobrevivir, para hacerse presente en manifiestos, manuales de vida o recomendaciones religiosas, por nombrar sólo algunas de las más recientes manifestaciones misóginas.

 

Una de las innovaciones políticas que más cambios ha provocado ha sido la apuesta por la efectiva igualdad de mujeres y varones

 

A su vez, por reacción debemos entender la actitud de oposición ante las innovaciones políticas, sociales y culturales. Una de las innovaciones políticas que más cambios ha provocado tanto en valores, como en el modo de relacionarnos socialmente, como en la articulación política ha sido la apuesta por la efectiva igualdad de mujeres y varones. La reacción a la innovación política de la igualdad ha residido en instancias ajenas al poder político, pero más lamentable es que ahora anide en el seno de quien ejerce el poder. Si nos atenemos a las declaraciones o medidas que ha puesto en marcha el gobierno del partido popular, no parece aventurado afirmar que la reacción está instalada en el gobierno. Por ejemplo, negar que en los sistemas de elección o de cooptación se produzcan sesgos de género favorable a los varones y se interrumpan, por ello, las medidas de acción positiva para las mujeres, sólo se entiende en el marco de una política reactiva; convertir los “derechos de las mujeres” en expresión tabú, no solo es una alteración de la realidad, sino una perversión reactiva.

Sirva lo anterior de ejemplo para afirmar que el gobierno no tiene la mínima intención de desactivar las ideologías y normas sexuales, nutrientes esenciales al pensamiento reactivo. Más bien al contrario necesita reforzarlas, como a su vez se muestra concesivo con instituciones que alientan normativamente la ideología sexual, como es el caso de la Conferencia Episcopal.

A modo de conclusión, sabemos que este gobierno opera en contra de la igualdad y el reconocimiento; elige a las mujeres como grupo social de referencia sobre el que aplicar la “estrategia de contención democrática”. Por ello corresponde al feminismo, como teoría política que es, la denuncia de este retroceso: cuando se ciegan los derechos de las mujeres, retrocede la ciudadanía en su conjunto.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Alicia Miyares es filósofa. Estudió en la Universidad de Oviedo. Es doctora en Filosofía y profesora de Filosofía de enseñanza secundaria. Sus líneas de investigación son los aspectos sociales, políticos y morales del siglo XIX y su repercusión en la historia del feminismo, el feminismo como filosofía política, y la democracia actual y su perfeccionamiento. En su trayectoria ha combinado la teoría con el activismo político, comprometiéndose en la necesaria vinculación del feminismo con políticas públicas de igualdad. Fue Jefa de Gabinete de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Asturias (1993-1995); Consejera técnica de la Unidad de Igualdad “Mujer y Ciencia” del Ministerio de Educación y Ciencia (2006-2008); Asesora del gabinete de la Vicepresidenta Primera del Gobierno (2008-2011) e integrante del Consejo Rector del Instituto Asturiano de la Mujer y Secretaria de la Asociación Española de Filosofía María Zambrano.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ALICIA MIYARES: Democracia feminista. Cátedra. 2003

ALICIA MIYARES, PILAR BALLARÍN-DOMINGO, ROSA COBO-BEDIA, ANA IGLESIAS-GALDO, CRISTINA JUSTO-SUÁREZ, LUISA POSADA-KUBISSA, ANA SÁNCHEZ-BELLO: Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas (ensayo). Cátedra. 2003

ALICIA MIYARES, CELIA AMORÓS, ROSA COBO-BEDIA, LUISA POSADA-KUBISSA, ANA SÁNCHEZ-BELLO: Interculturalidad, feminismo y educación (ensayo). 2005.

ALICIA MIYARES: Sufragismo y teoría feminista, de la Ilustración a la globalización. 2005.

ALICIA MIYARES: Democracia feminista (ensayo). 2008

ALICIA MIYARES: Multiculturalismo, coeducación y ciudadanía. 2008:

2008: editora del libro Tercer encuentro de mujeres líderes iberoamericanas editado por la fundación Carolina.