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Señales inquietantes desde la izquierda en la defensa de las mujeres

KOLE112 ATENAS (GRECIA), 27/01/2015.- El nuevo primer ministro griego, Alexis Tsipras (3d), camina por delante de algunos de sus nuevos ministros tras la ceremonia en la que el nuevo y reducido gabinete de Gobierno griego prestó juramento de sus cartos ante el presidente de la República de Grecia, Károlos Papulias, un día después que lo hiciera el propio Tsipras, en el palacio presidencial en Atenas, Grecia, hoy, martes 27 de enero de 2015. Tsipras nombró hoy a su nuevo gabinete, que cuenta con solo diez ministerios, cuatro de ellos con competencias múltiples, y el economista Yanis Dragasakis como vicepresidente económico. EFE/Yannis Kolesidis

El análisis político no es fácil, pero me preocupa intensamente el torrente de columnas de opinión que versan sobre política-ficción. Tanto es así, que parecería que los analistas políticos se han reconvertido en casandras, enredadores vocacionales que, pasando de las señales del momento, aventuran lo que ha de suceder. Entiendo que los análisis hipotéticos son más favorables al destino personal que trasegar con el presente: la venta de futuros siempre es rentable. Pero yo, por el contrario, quiero describir las señales del presente que no entiendo.

En clave internacional, no entiendo que una Coalición de Izquierda Radical (Syriza), que en sus estatutos afirma que “luchará por la defensa de los valores de la justicia social, la igualdad y la libertad contra el patriarcado” conciba, sin embargo, que el modo efectivo de combatir el patriarcado sea formar un Gobierno en el que no hay mujer alguna.

Por otra parte, en clave nacional, no entiendo que empoderar a la “gente”, término vago y despolitizado, conlleve desempoderar a las mujeres. Así es que no encuentro palabras adecuadas al contexto para describir este resurgir político de la vuelta al hombre, metamorfoseado en los variados “machos alfa de labia plateada” que pueblan el escenario de la política en España.

No entiendo que se me describa como innovación política la transversalización de la igualdad, tal cual aparece en el programa de Podemos, cuando es una vindicación acuñada en la Conferencia de Beijing del año 1995. Y, ya puestas, tampoco entiendo al PSOE, que hizo bandera del feminismo y de las políticas de igualdad y hoy se refiere a ellas con timidez.

No entiendo que cuando los labias plateadas se refieren a la emergencia social en la que se encuentra la infancia, la juventud, los desahuciados, los desempleados, los pobres…, apenas se mencione que muy posiblemente sea una mujer quien reúna en sí todas y cada una de las causas de la desigualdad y la exclusión.

Por ello, no está de más recordarle a las formaciones políticas de izquierda -de la derecha política nada espero- y a los que, como Podemos, deshojan la margarita de las ideologías, que para combatir el “austericidio” hay que combatir con igual intensidad el “feminicidio real” (la violencia contra las mujeres), el “feminicidio político” (el escaso liderazgo político de las mujeres), el “feminicidio económico” (ausencia de políticas específicas para las mujeres), el “feminicidio de la opinión” (estereotipos sexistas)…… En fin, la lista es larga. Así es que, parafraseando a las feministas de antaño, por el camino “del poco a poco”, del “ahora no es urgente ni prioritario” sólo se llega al valle de nunca jamás. Y en ese nebuloso lugar, el futuro no existe.

YO ACUSO

Yo acuso a las Sras. Saenz de Santamaría, Esperanza Aguirre, Dolores de Cospedal, Ana Mato y compañía de trabajar en contra de la agenda de la igualdad y Sí señoras mías las  feministas, y yo como tal, les podemos dar lecciones de igualdad porque la igualdad no es, como ustedes hacen, apelar a la “condición femenina” , sino precisamente disolver tal apelación, que en su acepción buena daría en “caballerosidad” y en la mala en “misoginia”. (Nota: como a las mujeres del PP les supongo, a priori, “buenas intenciones” hemos de concluir que son extremadamente “caballerosas”).

yo acuso a las mujeres del PP por la mansa aceptación de la vulneración de la ley de Igualdad en lo que atañe a la paridad en los altos cargos de la administración. El PP ha condenado el mérito y el talento de las mujeres a la irrelevancia, ya que si el criterio de mérito es para este partido la condición de acceso a las cumbres del poder, dada la falta de paridad, debemos concluir, a nuestro pesar, o bien que “el mérito” no parece neutro y objetivo o bien que las mujeres del PP carecen de mérito y talento. (Nota: si esto último les molesta den la batalla en su partido y entonces creeremos que defienden la igualdad).

Yo acuso a las mujeres del PP de poner en riesgo el tejido institucional que ha permitido los avances en igualdad en nuestro país. Tanto a nivel autonómico como nacional, las mujeres del PP, Cospedal, Aguirre, Mato… han suprimido o modificado sustancialmente las estructuras que velan por la Igualdad, los Institutos de la mujer.(Nota: la cultura institucional en torno a la igualdad no consiste en presentar como credenciales “la primera mujer en…”, sino en garantizar  derechos civiles y sociales para todas las mujeres de este país).

Yo acuso a las mujeres del PP de actuar como “educadoras en la Fe”. Los cuestionamientos a la píldora postcoital y el anunciado  cierre de filas de las mujeres del PP en torno a la contrareforma del aborto, nos dan  la verdadera dimensión de qué es lo que entienden por valores femeninos en la sociedad, lo que la Iglesia ha dado en llamar la «capacidad de acogida del otro» que traducido a un lenguaje menos beatífico significa menos reivindicación de una misma y más vocación de sacrificio.( Nota: no deseo conservar, como afirmaba el Cardenal Ratzinger, “la profunda intuición de que lo mejor de mi vida está hecho de actividades orientadas al despertar del otro”).

En definitiva, yo acuso a las mujeres del PP de no poner en valor los derechos civiles de las mujeres, de consolidar prejuicios religiosos, de trasladar estereotipos, y de no entender que la igualdad no se resuelve en frases, ni en denuncias que les resulten más o menos cómodas debido al mayor consenso social (violencia de género). La igualdad consiste en modificar los actuales modos de vida para que nadie merme la ciudadanía plena de las mujeres.

P.D.: Os animo a añadir vuestro “Yo acuso” particular.