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La educación segregada

Comentario Cadena Ser-Asturias “La Ventana” :15 de octubre

La semana pasada en el Congreso de los Diputados el PP, CIU y el grupo mixto respaldaron la iniciativa de continuar otorgando subvenciones a los colegios que separan por sexos.  La argumentación que sirvió de fondo a estos partidos políticos fue el de la defensa de la libertad de los padres  a la hora de elegir la educación y el centro que deseen para sus hijos.

Son demasiadas las ocasiones, y esta fue una de ellas, en las que se apela a la libertad para amparar actuaciones que sólo tienen por fin la exclusión y el sostenimiento de prejuicios nocivos en una democracia.

Los defensores de la educación segregada parten de la idea de que los cerebros masculino y femenino tienen diferente estructura y funcionamiento, por lo que una educación diferenciada proporcionaría una mejor atención a las variables emocionales y conductuales de ambos sexos. Pero relacionar hoy en día “dimorfismo sexual cerebral”  y educación sería más propio de una teoría pseudocientífica.

Hace exactamente un año, en la prestigiosa revista “Science”, se publicó un artículo titulado “La pseudociencia en la escolarización por sexo” en el que se afirmaba de forma tajante que “no existe ninguna investigación bien diseñada que muestre que la educación segregada  mejora el rendimiento académico de los estudiantes. Sin embargo, sí hay evidencias de que la segregación por sexos aumenta los estereotipos de género y legitima el sexismo institucional”.

Así las cosas, les traslado una cuestión: ¿Se puede, en nombre de la libertad, subvencionar el sexismo institucional? Creo honestamente que si alguien quiere educar a sus hijos conforme al sexismo y los estereotipos de género no  puede hacerlo con el dinero de todos y  ni el Estado ni las comunidades autónomas deben aportar dinero alguno para sostener tales prejuicios.

Y ya, por último, si una educación es diferenciada también lo serán las expectativas de vida que tal tipo de educación genere. Si la educación que reciben niñas y niños es diferente, también se esperará que seamos diferentes en el modo de relacionarnos, en el mundo laboral, en lo que se espera de cada una y cada uno de nosotros. Y de ese tipo de diferencias sabemos en demasía las mujeres. Su nombre es discriminación y desigualdad y no resulta nada alentador constatar que algunos partidos políticos pretendan fomentarlas.

 

No quiero ser protagonista del NO-DO

Comentario Cadena Ser-Asturias “La Ventana” (24 de septiembre: No quiero ser protagonista del NO-DO (Audio))

Nueves meses después la criatura comienza a gorjear. Con boquita de puchero se lamenta de la herencia recibida, mientras que con sus zarpas desgarra los avances en libertad, en igualdad, en justicia social y en equidad de género.

Nueve meses después  tenemos un gobierno que de lo prometido nada y que, por el contrario, está dispuesto a inocular el virus de la reacción en este país. Material para hacerlo no parece faltarles y referentes ideológicos, para nuestra desgracia, tampoco.

Supongamos que tomas un medio de comunicación público y en sus informativos lo noticiable, independientemente de lo que haya sucedido, sea ETA o los nacionalismos, un día sí y otro también. Añade que vuelven a la programación las corridas de toros en el horario destinado a la audiencia infantil y sazónalo todo ello con la incertidumbre de si habrá telediario de las 9 de la noche o, por el contrario, futbol. El resultado de la receta mediática será un gobierno que principalmente se ejercita en destapar el tarro de las esencias.

Imaginemos, además, que a los derechos de la ciudadanía se los considera “beneficios” y desaparece la palabra “derechos” del vocabulario político, que se favorece la educación segregada por sexos y retorna la reválida, que vuelve la “mujer-mujer” y la “mujer-madre” como únicos paradigmas válidos de la feminidad, que se restringe el derecho a la huelga de los funcionarios, que los pensionistas pasan por dificultades económicas y burocráticas para acceder a los medicamentos, que la medicina preventiva desaparece y que se produce un empeoramiento generalizado de sueldos y de condiciones de trabajo. El problema  radica en que no hay que imaginarlo, lo estamos viviendo.

Sólo nos cabe decir que la solución a la crisis económica no pasa porque este gobierno nos convierta de nuevo en protagonistas del NO-DO.

 

 

La “Parusía” del PP

La Parusía, para la mayoría de los cristianos, es el acontecimiento, esperado al final de la historia, de la Segunda Venida de Cristo a la tierra, cuando se manifieste gloriosamente.

En 1 Tesalonicenses 4:17, Pablo dice “…seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire…”. Esta afirmación apunta a que la segunda venida de Jesucristo será en las nubes, y que Cristo no pondrá pie sobre tierra cuando él venga por los suyos…

Comprendo muy bien que no debería mezclar lo sagrado y lo político, pero no puedo resistirme a la comparación para explicar cómo se ha fraguado y posteriormente trasladado a la ciudadanía la victoria del PP. Toda Parusía que se precie recurre al lenguaje emocional convirtiendo en irrelevante la apelación a los argumentos (“ la insidiosa razón”).

Para promover “actos de Fe” tan masivos, en donde las personas se aprestan “felices como corderos” al fin del mundo, es imprescindible la tarea previa de los milenaristas. Para los milenaristas, el presente es Caos y hay que derrotarlo. Los milenaristas anuncian la llegada de quien derrotará al mal y será el vencedor del  Anticristo.

Al igual que en el siglo XII, los “milenaristas pepéridos” han  erosionado el presente, descalificándolo: en el presente hay incuria, incompetencia, insidia, ignorancia, ineficacia, improvisación, insuficiencia, intriga, incapacidad, inexperiencia, etc.. Es imprescindible el recurso a la atribución por vía negativa del momento actual ya que el profeta verdadero salvará al mundo, en el caso que nos ocupa a España, de ese destino negativo al que lo condujo un “falso profeta”.

¿Y cómo, me dirán, se distingue un profeta  verdadero de uno falso? Sencillo y simple: los verdaderos profetas utilizan un lenguaje críptico que deja inerte la razón y aviva la emoción. Cuanto más en suspenso quede la vía racional y más se promuevan las adhesiones primarias, más certezas nos son dadas de que nos hallamos ante el profeta anunciado. El profeta Mariano, -el verdadero, el esperado- así se nos revelaba: “haré las cosas como Dios manda”.

Y se pueden preguntar ¿y cambian mucho las cosas si las manda Dios? ¡Ya lo creo que si cambian! Sólo llevamos una semana de santo advenimiento y ya el problema de España no es debido a España y sus pésimos gobernantes, sino a Europa y el BCE. A una semana de la “venida gloriosa”, España no actúa por imposición de Alemania, sino en cooperación y coordinación con Merkel. Después de siete días del “nuevo amanecer” el milenarismo ha sido sustituido por un coro de ángeles que entona la buena nueva: “por encima de las legalidades y las formas están los mercados” (Serafín Arias Cañete). Y sí, algo hay de verdad en todo ello, como decía Pablo en Tesalonicenses, el “vencedor del mal” sigue en las nubes y aún  no ha puesto el pie sobre la tierra.